Posteado por: vidagrata | 5 enero, 2012

UN CAMBIO DE ACTITUD

Muy cordialmente les comparto esta nueva reflexión en mi sencillo remanso Vida Grata.

 

 

 

 

 

 

 

  

Realmente uno nunca termina de reflexionar sobre tantos y tan variados matices que presenta nuestro mundo contemporáneo, en el que si bien con alguna frecuencia surgen noticias que comportan una dosis de esperanza y tranquilidad para los h

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Posteado por: vidagrata | 9 noviembre, 2011

ALIMENTO PERFECTO

Me complace mucho compartirles esta nueva y saludable nota que he insertado en mi hospitalaria bitácora VidaGrata.com

 

 

 

 

 

 

 

Ciertamente el tema de la nutrición ha ocupado un lugar muy prominente dentro de las preocupaciones del género humano, toda vez que se halla muy vinculado a la preservación de la salud. No obstante, en los años que acompañan a la juventud no es mu

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Posteado por: vidagrata | 3 octubre, 2011

CON MUCHO GUSTO

 

 

 

 

 

Aunque no siempre uno se siente dispuesto para acometer con buen talante ese agradable ejercicio de sazonar los alimentos en la mejor forma posible, bien cierto es que en ocasiones la cocina se convierte en una especie de santuario para la reflexión, en el que uno

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Posteado por: vidagrata | 9 agosto, 2011

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Reflexiones acerca de la longevidad

Posteado por: vidagrata | 25 julio, 2011

LONGEVIDAD

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ciertamente uno de los aspectos que más ha motivado la curiosidad y la imaginación de los seres humanos está relacionado con el anhelo de poder prolongar la vida, pues al parecer el hombre nunca está conforme con el ciclo que lo acompaña en

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Posteado por: vidagrata | 10 mayo, 2011

UN MUNDO MEJOR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con alguna frecuencia procuro abstraer mis sentidos, con el fin de comprender en mejor manera el significado de los sucesos que acompañan nuestro tiempo, pero debo confesar que en ocasiones me siento perplejo al divisar un mundo que marcha a

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Posteado por: vidagrata | 7 mayo, 2011

UN MUNDO MEJOR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con alguna frecuencia procuro abstraer mis sentidos, con el fin de comprender en mejor manera el significado de los sucesos que acompañan nuestro tiempo, pero debo confesar que en ocasiones me siento perplejo al divisar un mundo que marcha a

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Posteado por: vidagrata | 18 enero, 2011

UNA BELLA MELODÍA.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Una de las reflexiones que más ronda mi pensamiento y que seguramente también acomete al de muchas personas, sin duda está relacionada con el real sentido que comporta nuestra existencia, pues en lo personal yo me rehúso a creer que solamente

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Posteado por: vidagrata | 22 noviembre, 2010

Una bella melodía.

UNA BELLA MELODÍA

 

Una de las reflexiones que más ronda mi pensamiento y que seguramente también acomete al de muchas personas, sin duda está relacionada con el real sentido que comporta nuestra existencia, pues en lo personal yo me rehúso a creer que solamente hemos venido al mundo para alimentar el cuerpo y colmar nuestras efímeras ansiedades materiales. Viéndolo desde una perspectiva humana, esa concepción de la vida me parece que resulta carente de sentido y difícilmente puede conducir a un estado de felicidad, tal como lo demuestra la vida de muchos personajes que no obstante haber saboreado las mieles de la fama y la opulencia, en el ocaso de su ciclo vital normalmente terminan sumergidos en la mayor ansiedad y en la más lúgubre depresión. Alimentar en forma obsesiva tal actitud y terminar el tiempo terreno en compañía de una morbosa obsesión por el valor material y por todas las banalidades que demanda el ego, ciertamente no puede ser la mejor manera de concebir y encauzar la existencia. Sólo cuando el hombre logra comprender la magnificencia del amor, y consecuentemente con ello procura irradiarlo para propiciar una esperanzadora sonrisa en sus semejantes, especialmente los más necesitados, podrá ingresar al sendero de la perfección y conocer la dicha de una conciencia tranquila.  Eso es lo que parece sugerirnos la reciente noticia en la cual, un personaje de amplio reconocimiento en el mundo financiero, ha resuelto en las postrimerías de su vida donar una parte muy considerable de su fortuna, para que tales recursos permitan ayudar a mitigar las necesidades de muchos menesterosos que hoy no tienen acceso a temas tan fundamentales como la adecuada nutrición, la digna vivienda y la urgente educación. Ciertamente la misma inteligencia que ha permitido a Warren Buffet construir un imperio económico tan privilegiado, ahora resulta impecablemente utilizada para comprender el justo valor y el verdadero significado que comporta el dinero. Pero no obstante su altruista manera de percibir la realidad, el señor Buffet ahora parece haberse comprometido con una apostólica labor que va mucho más allá de su situado patrimonial, en la cual se ha propuesto enfilar a prósperos y connotados personajes en este noble propósito de compartir su riqueza con la parte pobre del planeta. Es así como ha logrado seducir a otro gigante, el ecuménico Bill Gates, para que lo acompañe en esta cruzada benefactora y gracias a la diligente labor del artífice de Microsoft a través de la campaña conocida como “Giving pledge”, ya se han sumado cerca de cuarenta connotados personajes que también han decidido imprimirle un giro trascendental a su vida, donando la mitad de su fortuna, bien sea en vida o en el momento de fallecer, pero todos ellos seguramente inspirados en el sentimiento del querido viejo Warren, quien todavía no termina de preguntarse: ¿Qué sentido tiene el dinero si no es para compartirlo?… bonita y elogiable manera de comportarse con quienes hoy naufragan en la más oprobiosa penuria. Ciertamente no faltan los mentecatos que interpretan esta nobilísima actitud como una nueva manifestación del dominio imperial, en relación con los asuntos de la ética y la sensibilidad humana. Tales insensatos que sólo anidan su vida en el limbo de la inútil objeción, de hecho nunca tienen tiempo para ejercer la generosidad, esa a la que sólo se aproximan quienes han logrado comprender la grandeza y la importancia del componente solidario.

Así pues, si los años juveniles usualmente se acompañan por la vitalidad y la insensatez, en la edad madura el hombre tiene la invaluable oportunidad de pensar con mesura y de actuar con verdadero arraigo humano, imprimiendo un giro diametral a su vida, porque bien conocida es la inquebrantable ley de la causalidad, en la cual siempre recibimos justamente lo que damos y siempre cosechamos aquello que sembramos, bien sea en el curso de esta vida terrena, o en los insondables tiempos que nos aguardan más allá. Sin duda la indolencia tendrá su contrapartida en el dolor eterno y eso es lo que todo hombre razonable debe comprender, así sea en el final de su existencia. ¿De qué sirve correr incansablemente en favor de sí mismo, para comprender al final de la curva que nuestro real imperativo es el amor que se otorga en forma generosa y desinteresada?… todo momento es propicio para rescatar el profundo legado que nos dejara hace dos milenios el sabio Nazareno, en el cual se mantiene vigente la más apreciable y trascendente riqueza con la que los humanos podemos avanzar en forma pacífica y ecuánime hacia la anhelada felicidad: el verdadero amor, el amor consciente y solidario que se entrega sin esperar nada a cambio. Paradójicamente este sentimiento constituye el mejor insumo para nutrir nuestra propia vida, pues la frecuencia del amor imprime a todas las células de nuestro cuerpo un mandato de la más excelsa felicidad y el más perdurable bienestar. Por insensible que una persona sea en el manejo de su comportamiento, difícilmente podrá evitar que su corazón se vea colmado por la satisfacción que se deriva de un acto humanitario. La bondad es un atributo con el que fuimos creados, pero usualmente permanece en forma soterrada al interior de nuestro corazón y sólo por medio de la honrada reflexión, podemos rescatarla para que actúe en favor de una apacible convivencia orbital. Al otro lado del amor se encuentra el miedo, ese precursor de la codicia con la cual nos obstinamos en apropiar mucho más de lo que realmente necesitamos para vivir en forma digna y placentera. El querido viejo Warren supo desentrañar en forma admirable el verdadero significado de la austeridad en la forma de vivir, de la frugalidad en la forma de alimentarse, de la generosidad a la hora de compartir su prosperidad, y cuando muchos lo pudieron calificar de huraño y mezquino por rehusarse a exhibir los lujos propios de su elevada condición patrimonial, él seguramente se encontraba con su pequeño instrumento musical de cuatro cuerdas, entonando la más armoniosa melodía, cuyos acordes volaban hacia todos los rincones donde agoniza la esperanza, para llevar su conmovedor mensaje, impregnado ciertamente con la más regia y exquisita sustancia fraternal. Si esta actitud tan admirable fuera emulada por buena parte de la gente acaudalada, otro muy distinto sería el rostro de nuestro amado planeta.

Muchas gracias por su amable atención… aquí los espero próximamente para que juntos procuremos tornar esta vida un poco más grata.

 

Mauricio Bernal Restrepo.

Bogotá, Colombia.

Fotografía: Nati Harnik.

 

 

Posteado por: vidagrata | 12 octubre, 2010

El rostro de la vida

EL ROSTRO DE LA VIDA

 

Cuando salgo a caminar en busca del vital oxígeno que en forma tan insistente demandan las células de este cuerpo madurado por el tiempo, y siempre con el deseo vehemente de lograr el fortalecimiento de estas plegadizas articulaciones tan ansiosas de lubricación, acostumbro en medio de la marcha proporcionarme también alguna recreación visual que logro conseguir en forma por demás muy placentera, cuando me ocupo en contemplar el cuerpo de tantas mujeres bellas que se desplazan por la calle con todo su donaire. Realmente es muy agradable observar esa armonía con la que oscilan sus formas delicadas, así como la belleza de una sonrisa radiante y emotiva. Pero más allá de la veneración que siento por el nutritivo ejercicio de esta contemplación de lo femenino, a mi vista también concurren imágenes muy heterogéneas de rostros citadinos que a manera de impronta dibujan ese mundo de lo anímico. La apacible mesura de los ancianos que lerdo caminan después de haber rebasado el afán de su inquieta juventud; la esmerada cautela de la nueva madre conduciendo a su bebé en el cochecito perfectamente dotado con pañalera, biberón y cremitas para el pompis; la inquieta locuacidad de los infantes que brincan y gesticulan en tanto se van desplazando por el rumbo de su juvenil insensatez; el meticuloso caballero de corbata y pelo engominado que fungiendo de hábil ejecutivo, por la calle se desplaza con paso avasallador, en tanto deja tras de sí el aroma de la colonia que después de la ducha se aplicara rudamente en los cachetes; la dulce dama embarazada que en medio de su inocultable fatiga, avanza lentamente mientras abriga la esperanza de convertirse pronto en amorosa progenitora; los jornaleros de sueldo pequeño que en su bicicleta pedalean muy temprano rumbo al trabajo, mientras exhalan por la boca todo el vapor de su locomotora corporal; la idílica parejita que en uso de su almibarada emotividad, avanza lentamente abrazada como queriendo fundirse en un solo cuerpo, al tiempo que deja ver en sus párpados meridianos el profundo letargo de su libidinosa atracción; el vendedor ambulante que pregona con los labios sedientos las bondades del producto con el que procura su diaria manutención; todos ellos dibujando con su mirada el boceto anímico de una existencia cargada de sucesos afortunados y adversos, unos rostros emulsionados con la satisfacción que se deriva de sus pensamientos gratificantes, otros con la frente arrugada y su mirada en lontananza preguntándole al destino por la esquiva prosperidad, más allá la imagen de unos ojos agotados y clementes que parecen renunciar a la posibilidad de una supervivencia digna, mientras que de otro lado se divisa el rostro lunático de quien se obstina en vivir apartado de la realidad material. Acullá diviso de momento otro rostro con una irresponsable carcajada que bien le sirve de antifaz a una posible angustia reprimida.  Y así prosigo mi caminata por este bazar de imágenes tan disímiles, cada una de las cuales queriendo mostrar en forma diáfana el resumen de su sino en esa pantalla facial que nunca miente, algunas veces con miradas agudas que delatan la introspección del pensamiento, otras distraídas como si acabaran de aterrizar en el planeta, rostros lozanos que divulgan una fresca vitalidad y otros arrugados que no ocultan su extenuante lucha con el tiempo, rostros perplejos de ver un mundo tan distinto al que alberga su arraigado anhelo, en contraste con otras expresiones colmadas por esa pletórica  satisfacción que proporciona el deber cumplido. Sigo caminando en medio de esta biblioteca orgánica atestada por documentos faciales que describen el contenido de cada tomo humano, y de mi vista no escapan ni los perros callejeros que después de husmear todos los rincones, resuelven levantar su nostálgica mirada para clamar por el mendrugo que nadie les prodiga. Así veo pasar el abigarrado carrusel de la vida en tanto me pregunto si todas estas imágenes son apenas la débil expresión de una realidad que sólo existe en esta limitada dimensión terrena, en la que cohabitan tantos sentimientos cargados con el lastre del pasado y las alas del futuro. Tal vez por esa actitud contemplativa mi cuerpo no ha tenido tiempo para ocuparse del cansancio, después de haber caminado largo rato por el sendero de mis caprichos mentales, alternando cada paso con un respiro profundo que mucho complace a mi sistema celular. Así como he podido apreciar en esta caminata muchas expresiones en el rostro de la gente, cuando regreso a casa me miro en el espejo y serenamente sonrío al ver que yo mismo poseo todos esos rostros porque nunca he sido ajeno a los vaivenes de la vida. También he flotado en la suprema dicha y naufragado en la lúgubre tristeza… cuando el miedo me ha tornado trémulo, mis defensas me han enseñado a invocar la estoica fortaleza… gracias al mal aliento que el odio putrefacto ha dejado en mi alma cuando ella débilmente se ha tornado rencorosa, he podido sentir la imperiosa necesidad de perfumarme con la exquisita fragancia del amor fraterno y también con el aroma de la dulce reconciliación… en verdad ninguna cara me es ajena porque todavía tengo el privilegio de ser un átomo actuante en este variopinto conglomerado humano… cada mañana cuando abro los ojos después de soñar en la calma del silencio nocturnal, doy gracias infinitas a la vida por concederme los mágicos sentidos que posibilitan mi frágil existencia y también por esos órganos privilegiados que tanto facilitan mi humana supervivencia. Por eso cada que pueda y mientras esta grata existencia así me lo permita, de mi casa saldré presuroso y con renovado entusiasmo a contemplar el maravilloso rostro de la vida.

Nos vemos en una próxima reflexión, justo aquí, en Vida Grata.

 

Mauricio Bernal Restrepo.

Bogotá, Colombia.

Fotografía: Renato Scatolin.

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